Lo que manda es el clima de esa semana
Cualquier trabajo de impermeabilización necesita superficie seca y varios días sin lluvia: la membrana no adhiere sobre carpeta húmeda, la líquida no cura con humedad, los selladores no pegan sobre chapa mojada. En Uruguay eso puede darse en cualquier mes; lo que cambia es cuánto hay que esperar para que se dé, y cuánto dura el día de trabajo. Por eso, más que una estación, lo que se elige es una ventana de pronóstico, y se planifica con anticipación para no depender de la suerte.
Azoteas y membranas
Primavera y otoño son las mejores: temperaturas moderadas, días largos, ventanas de tiempo seco frecuentes. El verano funciona, pero el calor extremo sobre el aluminio y la membrana líquida dificulta la aplicación en las horas centrales; se trabaja temprano y al final del día. El invierno tiene ventanas de días secos, pero cortas y frías, y la líquida cura más lento entre manos.
La recomendación práctica: revisar la azotea en primavera y hacer lo que haga falta antes del verano, para que la membrana enfrente el sol fuerte nueva; o revisar en otoño y resolver antes del invierno, para que las lluvias largas la encuentren cerrada. Lo que no conviene es descubrir el problema en junio con la primera tormenta.
Humedad de cimientos
La barrera química se puede aplicar en cualquier época, incluso con la pared húmeda. Lo que depende de la estación es el secado posterior: un muro tratado en primavera seca en verano y se revoca en otoño; uno tratado en otoño seca despacio y se revoca en primavera. Por eso, si se quiere la pared terminada para una fecha, conviene hacer la barrera con meses de anticipación. Y en terrenos que se saturan en invierno, tratar antes de que llegue la napa alta evita que el muro absorba una temporada más.
Techos de chapa y tejas
Antes del invierno, con tiempo seco, para que los temporales encuentren fijaciones, solapes y cumbreras en condiciones. Y después de cada temporal fuerte, una mirada desde el patio: chapas corridas, tejas movidas, canaletas caídas. En la costa, con salitre, la revisión de primavera suma. El cambio de chapa o la membrana bajo teja se hacen en semanas secas de cualquier estación, mejor con la casa vacía si es de temporada.
Fachadas
Primavera y otoño, con días secos y sin viento fuerte, para que los hidrófugos y las pinturas elastoméricas curen bien. En la costa, además, cuando la casa está vacía. Se evita el pleno verano por el calor sobre la superficie y el pleno invierno por la humedad ambiente.
Piscinas
Invierno es el momento: la piscina vacía, sin apuro, con tiempo para reparar, revestir y curar antes de llenar en primavera. Las que se descubren con pérdida en noviembre se reparan contra reloj, y a veces se llenan antes de tiempo. Si la piscina está a cargo de un casero, la prueba de nivel se hace en otoño y la reparación en invierno.
Casas de temporada
Dos fechas fijas: abril, antes de cerrar (desagües, canaletas, techo, aberturas, ventilación), y noviembre, antes de abrir (revisión y fotos). Los trabajos grandes, entre mayo y octubre, con la casa vacía. Lo que no conviene es esperar a enero, cuando la casa está ocupada y en la costa tenemos la agenda llena.
Edificios
Las azoteas comunes se planifican con la administración con meses de anticipación: aprobación en asamblea, presupuesto, y ejecución en la ventana de tiempo que convenga, en general primavera. Una filtración en el último piso en pleno invierno es la peor forma de decidir.
Urgencias
Se atienden cuando ocurren. Con tormenta y viento no se sube a un techo; se contiene el daño y se hace el parche provisorio en la primera ventana sin viento. La reparación definitiva, planificada, en la ventana que corresponda al tipo de trabajo.

